Si bien es cierto se ha invertido en educación y se ha hecho un gran esfuerzo, es probable que nunca sea suficiente para conseguir lo que a todos nos gustaría de nuestros niños y jóvenes. Los esfuerzos han sido extraordinarios de parte de muchos sectores, aún así es necesario considerar que en la actualidad la reforma se apoya en medidas, un tanto tecnócratas, que implican introducir recursos a la Jornada Escolar Completa o Enlaces sin lograr los niveles de calidad educativa que el país necesita, especialmente en los sectores más desposeídos de nuestra población, tengo la impresión que esto ocurre principalmente en la Educación Básica del sector Municipalizado, puesto que los alumnos que ingresan a primero medio de los liceos científicos humanistas, vienen con enormes deficiencia lo que es muy difícil revertir durante los cuatro de Enseñanza Media y además prepararlos para una prueba que mide, en gran medida, conocimientos, como es la PSU. Esto sin considerar el SIMCE, que clasifica los colegios y liceos en buenos peguales o simplemente malos, sin considerar todos los factores que hay detrás de cada alumno.
Al mismo tiempo las expectativas que la población tiene puestas en la educación son cada vez mayores, considerando los altos niveles de cesantía y que para conseguir un trabajo digno es necesario ser profesional, especialmente los sectores modestos hacen cualquier sacrificio por lograr que sus hijos e hijas tengan un mejor trabajo y posición socio-económica a través de un mayor nivel educacional. Sin embargo, tal como está funcionando la reforma educacional difícilmente se podrá cumplir con sus expectativas. Puesto que la educación es cara y las ayudas que se otorgan no son suficientes para cubrir todas las necesidades que hay en los establecimientos educacionales.
En cuanto a la Jornada Escolar Completa Diurna, que partió en Santiago como una forma de satisfacer una necesidad propia de la vida de la capital, con mucho niño solo o en las calles, aquí en Punta Arenas ha generado más problemas que soluciones, ya que si bien es cierto ha aumentado la permanencia de los niños y jóvenes en el colegio, se ha deteriorado la calidad de vida, tanto de salud como familiar de alumnos y profesores, especialmente en Punta Arenas, que durante el invierno, el sol aparece alrededor de las nueve de la mañana y se esconde a las 16.30 horas, los alumnos y profesores permanecen durante todo el día dentro de un establecimiento educacional, lo que ha generado un deterioro en la vida familiar y un recurrente aumento de las depresiones, que se ven favorecidos por el clima, la falta de sol, por el encierro y por la falta de descanso en el seno familiar.
Por otra parte, es sabido que los rendimientos, lejos de mejorar han descendido, a pesar de que, según Cristian Cox, Chile se ubica en el grupo de países de la región con sistemas más avanzados en educación. Esta deficiencia se puede atribuir a diversas razones. Por una parte al paternalismo imperante en nuestra educación, lejos están los tiempos en que los niños y jóvenes nos amanecíamos estudiando con el fin de rendir una buena prueba, ahora los alumnos no estudian, puesto que los profesores están limitados de calificarlos en forma deficiente, por lo que no es tan necesario sacrificarse estudiando ya que no es bueno que repitan muchos niños y tampoco que haya muchos “rojos”, así las cosas, nos vemos sometidos a una creciente ignorancia y desmotivación por adquirir conocimientos, nadie reconoce que el conocimiento es un bien en sí mismo, sin importar para qué o cuándo se utilizará. Lo que es más grave, a mi juicio, es que este sistema se ha traspasado a la educación superior, en la Universidad de Magallanes ingresan alumnos hasta con 300 puntos en la PSU, no es difícil imaginar el nivel académico que se alcanza y muchos de estos jóvenes son estudiantes de pedagogías, pero con eso la universidad soluciona sus problemas económicos.
Desde otra perspectiva, y dada la influencia decisiva que la educación tiene para el desarrollo cultural y socioeconómico de los chilenos y de la sociedad en su conjunto, para el gobierno la educación debe ser una tarea prioritaria, y se entiende que corresponde al conjunto de la sociedad hacerse cargo de la educación y concebirla como una tarea nacional, que interesa a los educadores, a los educandos, a las familias, a las autoridades locales y al Estado.
Los PPF (Programas de Perfeccionamiento Fundamental), tampoco fueron una gran solución o un gran aporte, puesto que en algunos casos, eran impartidos por personas que eran seleccionadas más por su tendencia política que por su idoneidad profesional, por lo que la deserción de los profesores participantes era enorme y lo más impresionante era que después llegaban los certificados donde se calificaba con nota máxima y un 100% de asistencia, incluso a gente que había asistido uno o dos días.
Al mismo tiempo las expectativas que la población tiene puestas en la educación son cada vez mayores, considerando los altos niveles de cesantía y que para conseguir un trabajo digno es necesario ser profesional, especialmente los sectores modestos hacen cualquier sacrificio por lograr que sus hijos e hijas tengan un mejor trabajo y posición socio-económica a través de un mayor nivel educacional. Sin embargo, tal como está funcionando la reforma educacional difícilmente se podrá cumplir con sus expectativas. Puesto que la educación es cara y las ayudas que se otorgan no son suficientes para cubrir todas las necesidades que hay en los establecimientos educacionales.
En cuanto a la Jornada Escolar Completa Diurna, que partió en Santiago como una forma de satisfacer una necesidad propia de la vida de la capital, con mucho niño solo o en las calles, aquí en Punta Arenas ha generado más problemas que soluciones, ya que si bien es cierto ha aumentado la permanencia de los niños y jóvenes en el colegio, se ha deteriorado la calidad de vida, tanto de salud como familiar de alumnos y profesores, especialmente en Punta Arenas, que durante el invierno, el sol aparece alrededor de las nueve de la mañana y se esconde a las 16.30 horas, los alumnos y profesores permanecen durante todo el día dentro de un establecimiento educacional, lo que ha generado un deterioro en la vida familiar y un recurrente aumento de las depresiones, que se ven favorecidos por el clima, la falta de sol, por el encierro y por la falta de descanso en el seno familiar.
Por otra parte, es sabido que los rendimientos, lejos de mejorar han descendido, a pesar de que, según Cristian Cox, Chile se ubica en el grupo de países de la región con sistemas más avanzados en educación. Esta deficiencia se puede atribuir a diversas razones. Por una parte al paternalismo imperante en nuestra educación, lejos están los tiempos en que los niños y jóvenes nos amanecíamos estudiando con el fin de rendir una buena prueba, ahora los alumnos no estudian, puesto que los profesores están limitados de calificarlos en forma deficiente, por lo que no es tan necesario sacrificarse estudiando ya que no es bueno que repitan muchos niños y tampoco que haya muchos “rojos”, así las cosas, nos vemos sometidos a una creciente ignorancia y desmotivación por adquirir conocimientos, nadie reconoce que el conocimiento es un bien en sí mismo, sin importar para qué o cuándo se utilizará. Lo que es más grave, a mi juicio, es que este sistema se ha traspasado a la educación superior, en la Universidad de Magallanes ingresan alumnos hasta con 300 puntos en la PSU, no es difícil imaginar el nivel académico que se alcanza y muchos de estos jóvenes son estudiantes de pedagogías, pero con eso la universidad soluciona sus problemas económicos.
Desde otra perspectiva, y dada la influencia decisiva que la educación tiene para el desarrollo cultural y socioeconómico de los chilenos y de la sociedad en su conjunto, para el gobierno la educación debe ser una tarea prioritaria, y se entiende que corresponde al conjunto de la sociedad hacerse cargo de la educación y concebirla como una tarea nacional, que interesa a los educadores, a los educandos, a las familias, a las autoridades locales y al Estado.
Los PPF (Programas de Perfeccionamiento Fundamental), tampoco fueron una gran solución o un gran aporte, puesto que en algunos casos, eran impartidos por personas que eran seleccionadas más por su tendencia política que por su idoneidad profesional, por lo que la deserción de los profesores participantes era enorme y lo más impresionante era que después llegaban los certificados donde se calificaba con nota máxima y un 100% de asistencia, incluso a gente que había asistido uno o dos días.

No hay comentarios:
Publicar un comentario