lunes, 13 de agosto de 2007

EL APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO.

En la sociedad agrícola, los conocimientos adquiridos a los 8 años servían para desenvolverse durante toda la vida. En la sociedad industrial, la formación educacional llegaba hasta los 18 años, y hasta los 23 para la elite dirigente. Hoy, la realidad ha cambiado radicalmente: ya no podemos asegurar que nuestros conocimientos nos sean útiles por más de cinco años. Estudios recientes, indican que ya en los países industrializados se considera que el 75% de los trabajos son repetitivos, y por lo tanto mecanizables, y en consecuencia, se espera que en un plazo inferior a diez años todos estos empleos sean remplazados por una máquina.
Lo anterior nos da pie para afirmar que necesitamos un nuevo tipo de ciudadano, que sea capaz de manejarse en un mundo complejo, turbulento e imprevisible. Necesitamos individuos imaginativos, y creativos, capaces de integrar equipos, formar múltiples alianzas y lograr resultados. Capaces de adaptarse a nuevas situaciones, convertir obstáculos en oportunidades y diseñar nuevos productos y soluciones, capaces de aprender y adaptarse rápidamente, antes que los demás.
Con urgencia debemos buscar, explorar y desarrollar nuevas tecnologías y herramientas para ayudar a enfrentar el nuevo tipo de desafío que requiere el mundo actual. Los últimos avances en tecnologías de la información, en particular en inteligencia y conciencia artificial y programación visual, pueden significar mejoramientos sustantivos para el proceso de enseñanza – aprendizaje, y si en estos avances incorporamos las lecciones provenientes de desarrollos recientes de las ciencias cognitivas, es posible ofrecer una propuesta pedagógica integral muy poderosa.
Adquirir conocimientos es descubrirlos, inventarlos o construirlos. Por lo tanto, el mecanismo de enseñanza ya no puede ser la clase tradicional, la clase frontal. Se aprende haciendo. El nuevo mecanismo se basa en plantear desafíos. Desafíos que logren cautivar la atención y la energía de los estudiantes. Deben engancharse y anclarse en las mentes por semanas y meses, deben ser capaces de competir exitosamente contra la televisión, los juegos electrónicos, el Chat, y otros distractores de la sociedad actual. Es necesario que el niño aprenda de modo significativo para él, que el aprendizaje se constituya en una experiencia de vida puesto que éstas se asimilan y no se olvidan.
“Los profesores nos volvieron locos
a preguntas que no venían al caso
cómo se suman números complejos
hay o no arañas en la luna
cómo murió la familia del zar (…)
La verdad de las cosas
es que nosotros nos sentábamos en la diferencia
quién iba a molestarse con esas preguntas
en el mejor de los casos apenas nos hacían temblar”.
Nicanor Parra, del poema “Los Profesores”.
De acuerdo a estos versos de Nicanor Parra, desde hace bastante tiempo que el sistema educacional no está funcionando apropiadamente, es decir no se están logrando aprendizajes significativos, aunque la situación pareciera ser más grave aún, no es que los conocimientos que adquieren no signifiquen nada para ellos, sino que el problema es que no están aprendiendo nada o muy poco, puesto que al no ser experiencias de vida, no son aprehendidas suficientemente como para permanecer en la memoria y trascender en el tiempo.
Existen diversas formas de definir el aprendizaje que dependen de los diversos modelos teóricos en que se apoye. Pero el concepto básico sería “Acción de aprender un arte u oficio. Conjunto de conocimientos y prácticas que se necesitan para aprenderlo y el tiempo que se lleva en ello”(1). El aprendizaje, más que un acto aislado es un proceso complejo y necesario, el que debe llevar al individuo a captar su realidad circundante y distante, haciéndola suya. Durante el último tiempo se ha acrecentado la idea de que el alumno(a) debe ser capaz de construir su propio aprendizaje (Constructivismo), a nivel mundial se han realizado reuniones, congresos e investigaciones sobre cómo los alumnos(as) construyen los saberes culturales, de cuáles serían los parámetros de esta construcción y de las relaciones entre enseñanza y aprendizaje.
Esto ha permitido un cambio en el proceso de enseñar, ya no se piensa en la transmisión del conocimiento en que el docente es el centro de todo el quehacer, más bien se reformula una enseñanza en que el profesor es un facilitador, un generador de saberes. Se busca la significación de los aprendizajes, a través de un aprender haciendo y aprender a partir de sus experiencias de vida, en un mundo globalizado y tecnologizado como el nuestro, así lo plantea Ottone:
“Lo fundamental, será entonces la capacidad de aprender a navegar en ese saber que toma las proporciones de un océano, flexibilidad, saber hacer, apertura mental, formación permanente, autonomía individual, serán los datos esenciales de esa nueva educación” (2).
El aporte de David Ausubel a la psicopedagogía ha sido notable, al proponer nuevas ideas sobre la manera en que los alumnos y alumnas construyen sus conocimientos. De su teoría, que es considerable, es necesario destacar los conceptos más importantes para este objetivo: el rol de los conocimientos previos y los organizadores previos. Estima que aprender significa comprender y para ello es condición indispensable tener en cuenta lo que el estudiante ya sabe sobre aquello que se quiere enseñar.
Propone la necesidad de diseñar para la acción docente lo que llama organizadores previos, una especie de puentes cognitivos, a partir de los cuales los estudiantes puedan establecer relaciones significativas con los nuevos contenidos. Defiende un modelo didáctico de transmisión - recepción significativa, que supere las deficiencias del modelo tradicional, al tener en cuenta el punto de partida de los estudiantes y la estructura y jerarquía de los conceptos. Para Ausubel lo fundamental, por lo tanto, es conocer las ideas previas de los estudiantes. Propone para ello la técnica de los mapas conceptuales que es capaz de detectar las relaciones que los estudiantes establecen entre los conceptos. Por medio de la enseñanza se van produciendo variaciones en las estructuras conceptuales a través de dos procesos que se denominan diferenciación progresiva y reconciliación integradora. La diferenciación progresiva significa que a lo largo del tiempo los conceptos van ampliando su significado así como su ámbito de aplicación. Con la reconciliación integradora se establecen progresivamente nuevas relaciones entre conjuntos de conceptos. Las personas altamente inteligentes parecen caracterizarse por tener más conceptos integrados en sus estructuras y poseer mayor número de vínculos y jerarquías entre ellos.
Ausubel planteó que las tres condiciones necesarias para que se produzca un aprendizaje significativo son:
• Que los materiales de enseñanza estén estructurados lógicamente con una jerarquía conceptual, situándose en la parte superior los más generales, inclusivos y poco diferenciados.
• Que se organice la enseñanza respetando la estructura psicológica del estudiante, es decir, sus conocimientos previos y sus estilos de aprendizaje.
• Que los estudiantes estén motivados para aprender.
Según Ausubel, la estructura cognitiva de una persona es el factor primordial que decide sobre lo significativo del nuevo material que se debe adquirir y retener. Los conceptos nuevos solo pueden aprenderse si se relacionan a conceptos ya disponibles, si el nuevo material entra en conflicto con la estructura mental, la información no puede ser incorporada, asimilada ni retenida.

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