Asistimos desde las postrimerías de la década de los ochenta y en los umbrales de la década del 90 a los denominados nuevos tiempos, que se traducen en lo que también se conoce como Post modernidad. Un nuevo reordenamiento mundial trae consigo la perpetuación de sólo un modelo económico que cruza todo el quehacer de los Estados y los seres humanos. Se enuncia un modelo globalizante, donde las parcelas caen, la apertura a las culturas e informaciones son impresionantes. Esto trae consigo un nuevo modelo de ser humano en donde la Efectividad y Creatividad es lo deseable.
Aquí empieza a tomar fuerza un nuevo enfoque educativo, que debe tender a preparar al ser humano para insertarse en la nueva dinámica social y mundial. Debe estar preparado para actuar en un mundo que ya no tiene fronteras, donde cada vez existen menos enclaves chovinistas y donde la mujer y el hombre empiezan a ser ciudadanos del mundo.
Reforma, palabra que según el diccionario significa: “Volver a formar. Acción que se ejecuta como innovación o mejora de algo ”; ha de ser en estos tiempos, parte del léxico básico manejado por los sujetos medianamente cultos del país, sin embargo, realmente es reducido el número de quienes la contextualizan como un proceso que está en marcha hace varios años, con definidos planes y propósitos.
La educación ha sido una constante preocupación de los últimos periodos gubernamentales, es así como encontramos antecedentes de la Reforma Educacional bajo el gobierno de don Eduardo Frei Montalva (1964-1973), en el gobierno de la unidad popular encabezado por Salvador Allende en donde se elabora una propuesta específica, que se traduce en la Escuela Nacional Unificada (ENU) enmarcada dentro de un proyecto global de
transformaciones sociales; y las más cercanas a nuestro tiempo que son las normativas curriculares del gobierno de la Fuerzas Armadas, encabezadas por
Augusto Pinochet Ugarte durante los años 1973 a 1990, periodo en el cual se emprendieron una serie de transformaciones en el área política, social y económica; se destaca de este periodo la promulgación del Decreto 300 para la Educación Media Científico- Humanista.
Al asumir el gobierno don Patricio Aylwin Azócar en marzo de 1990, se inician una serie de diagnósticos y estudios tendientes a solucionar graves deficiencias en diferentes sectores de la vida nacional, contando para ello con aportes financieros de organismos internacionales tales como el Banco Mundial.
Uno de los sectores más deficitarios era, sin duda, el educacional. Diversas políticas que se implementaron desde el año 1973 en adelante y que se acrecentaron en la década de los ochenta trajeron varias secuelas. Para tener en cuenta, está la desaparición de la Sociedad de Establecimientos Educacionales, lo que trajo consigo que la reparación, mantención y construcción de edificios quedara a la buena disposición de los recursos de las municipalidades que muchas veces eran escasos.
Todo lo anterior hace que se replantee el objetivo a seguir por el sector de la educación ya que se hacía de máxima importancia un vuelco en dicho sector, es por ello que se fijan los objetivos, medios y métodos que se requieren para llevar a cabo esta tarea.
Considerando los antecedentes ya señalados se propone una gran política desde el gobierno y el Ministerio de Educación, el que tiene tres vértices a seguir para lograr un hito en la historia de la Educación chilena.
Calidad: A raíz de que los resultados de medición aplicados, conocidos con el nombre de SIMCE (Sistema de Medición de la Calidad de la Educación) arrojaban como resultado un deficitario dominio de objetivos en la enseñanza básica la que en una gran cantidad de alumnos del país no superaban el 50% de logro lo que se hacía más latente en los sistemas municipalizados y particulares subvencionados, entidades que atienden aproximadamente el 90% de los educandos). Se llega a la conclusión que es urgente activar cambios radicales en este sector.
Equidad: A partir de lo expuesto en el párrafo anterior se concluye que en el país coexistían dos tipos de educación: la de los sectores bajos, que accedían a la subvencionada por el Estado, llámese municipal o particular subvencionada y la de quienes estaban llamados a perpetuar el sistema, sectores medios y altos, que accedían a la educación particular pagada generando una situación de desigualdad social.
Participación : Este aspecto presentaba una nula presencia de los docentes,
educandos y apoderados en la planificación de la educación chilena.
Se constituía en una contradicción el hecho de que los docentes fuesen meros repetidores de políticas verticalistas emanadas del nivel central. Los planes y programas de estudio, los cambios que se les introducían, eran conocidos sólo al momento de su aplicación.
Desde el año 1990 se vienen realizando cambios, que en su conjunto han ido configurando la REFORMA EDUCACIONAL, entre los que destacan:
1.- Los programas de mejoramiento e innovación pedagógica; dentro de este punto encontramos:
a. Programa MECE Media.
b. Programa de las 900 escuelas (P-900)
c. Red Enlaces.
d. Proyecto Montegrande.
e. MECE Rural.
2.- Reforma Curricular.
En este aspecto se formularon los Contenidos Mínimos Obligatorios tanto para la enseñanza Básica como Media; además de incorporar los Objetivos Transversales que atraviesan cada contenido en pro de una formación valórica más íntegra de los alumnos.
3.- Fortalecimiento de la Profesión Docente.
Para desarrollar este planteamiento se llevan a cabo:
a. Perfeccionamiento docente.
b. Confección de manuales didácticos.
c. Pasantías de perfeccionamiento en el extranjero.
d. Mejora de la calidad de enseñanza y actualización en las carreras de
pedagogía.
e. Implantación del Sistema Nacional de Evaluación del desempeño.
f. Proyectos de mejoramiento educativo.
g. Mejora en las remuneraciones de los docentes.
4.- Jornada Escolar Completa Diurna.
Considerando que de acuerdo con el artículo N°2 de la LOCE, el fin último de la Educación Nacional es el: “Desarrollo moral, intelectual, artístico, espiritual y físico de las personas, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas enmarcadas en nuestra identidad nacional, capacitándolas para convivir y participar en forma responsable y activa en la comunidad”, se crea un currículum que dé mayor importancia a la persona humana y al desarrollo de sus habilidades.
Conocimientos, Habilidades y Actitudes son tres dimensiones que la experiencia escolar intenta entregar a sus alumnas y alumnos en forma integrada. Esta integración está presente en los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, que se refieren tanto a conocimientos, habilidades y actitudes, sin forzar relaciones lineales entre éstos, pero sí, poniendo de relieve que determinadas habilidades y actitudes se aprenden más efectivamente en relación a unos sectores y subsectores que a otros.
Aquí empieza a tomar fuerza un nuevo enfoque educativo, que debe tender a preparar al ser humano para insertarse en la nueva dinámica social y mundial. Debe estar preparado para actuar en un mundo que ya no tiene fronteras, donde cada vez existen menos enclaves chovinistas y donde la mujer y el hombre empiezan a ser ciudadanos del mundo.
Reforma, palabra que según el diccionario significa: “Volver a formar. Acción que se ejecuta como innovación o mejora de algo ”; ha de ser en estos tiempos, parte del léxico básico manejado por los sujetos medianamente cultos del país, sin embargo, realmente es reducido el número de quienes la contextualizan como un proceso que está en marcha hace varios años, con definidos planes y propósitos.
La educación ha sido una constante preocupación de los últimos periodos gubernamentales, es así como encontramos antecedentes de la Reforma Educacional bajo el gobierno de don Eduardo Frei Montalva (1964-1973), en el gobierno de la unidad popular encabezado por Salvador Allende en donde se elabora una propuesta específica, que se traduce en la Escuela Nacional Unificada (ENU) enmarcada dentro de un proyecto global de
transformaciones sociales; y las más cercanas a nuestro tiempo que son las normativas curriculares del gobierno de la Fuerzas Armadas, encabezadas por
Augusto Pinochet Ugarte durante los años 1973 a 1990, periodo en el cual se emprendieron una serie de transformaciones en el área política, social y económica; se destaca de este periodo la promulgación del Decreto 300 para la Educación Media Científico- Humanista.
Al asumir el gobierno don Patricio Aylwin Azócar en marzo de 1990, se inician una serie de diagnósticos y estudios tendientes a solucionar graves deficiencias en diferentes sectores de la vida nacional, contando para ello con aportes financieros de organismos internacionales tales como el Banco Mundial.
Uno de los sectores más deficitarios era, sin duda, el educacional. Diversas políticas que se implementaron desde el año 1973 en adelante y que se acrecentaron en la década de los ochenta trajeron varias secuelas. Para tener en cuenta, está la desaparición de la Sociedad de Establecimientos Educacionales, lo que trajo consigo que la reparación, mantención y construcción de edificios quedara a la buena disposición de los recursos de las municipalidades que muchas veces eran escasos.
Todo lo anterior hace que se replantee el objetivo a seguir por el sector de la educación ya que se hacía de máxima importancia un vuelco en dicho sector, es por ello que se fijan los objetivos, medios y métodos que se requieren para llevar a cabo esta tarea.
Considerando los antecedentes ya señalados se propone una gran política desde el gobierno y el Ministerio de Educación, el que tiene tres vértices a seguir para lograr un hito en la historia de la Educación chilena.
Calidad: A raíz de que los resultados de medición aplicados, conocidos con el nombre de SIMCE (Sistema de Medición de la Calidad de la Educación) arrojaban como resultado un deficitario dominio de objetivos en la enseñanza básica la que en una gran cantidad de alumnos del país no superaban el 50% de logro lo que se hacía más latente en los sistemas municipalizados y particulares subvencionados, entidades que atienden aproximadamente el 90% de los educandos). Se llega a la conclusión que es urgente activar cambios radicales en este sector.
Equidad: A partir de lo expuesto en el párrafo anterior se concluye que en el país coexistían dos tipos de educación: la de los sectores bajos, que accedían a la subvencionada por el Estado, llámese municipal o particular subvencionada y la de quienes estaban llamados a perpetuar el sistema, sectores medios y altos, que accedían a la educación particular pagada generando una situación de desigualdad social.
Participación : Este aspecto presentaba una nula presencia de los docentes,
educandos y apoderados en la planificación de la educación chilena.
Se constituía en una contradicción el hecho de que los docentes fuesen meros repetidores de políticas verticalistas emanadas del nivel central. Los planes y programas de estudio, los cambios que se les introducían, eran conocidos sólo al momento de su aplicación.
Desde el año 1990 se vienen realizando cambios, que en su conjunto han ido configurando la REFORMA EDUCACIONAL, entre los que destacan:
1.- Los programas de mejoramiento e innovación pedagógica; dentro de este punto encontramos:
a. Programa MECE Media.
b. Programa de las 900 escuelas (P-900)
c. Red Enlaces.
d. Proyecto Montegrande.
e. MECE Rural.
2.- Reforma Curricular.
En este aspecto se formularon los Contenidos Mínimos Obligatorios tanto para la enseñanza Básica como Media; además de incorporar los Objetivos Transversales que atraviesan cada contenido en pro de una formación valórica más íntegra de los alumnos.
3.- Fortalecimiento de la Profesión Docente.
Para desarrollar este planteamiento se llevan a cabo:
a. Perfeccionamiento docente.
b. Confección de manuales didácticos.
c. Pasantías de perfeccionamiento en el extranjero.
d. Mejora de la calidad de enseñanza y actualización en las carreras de
pedagogía.
e. Implantación del Sistema Nacional de Evaluación del desempeño.
f. Proyectos de mejoramiento educativo.
g. Mejora en las remuneraciones de los docentes.
4.- Jornada Escolar Completa Diurna.
Considerando que de acuerdo con el artículo N°2 de la LOCE, el fin último de la Educación Nacional es el: “Desarrollo moral, intelectual, artístico, espiritual y físico de las personas, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos y destrezas enmarcadas en nuestra identidad nacional, capacitándolas para convivir y participar en forma responsable y activa en la comunidad”, se crea un currículum que dé mayor importancia a la persona humana y al desarrollo de sus habilidades.
Conocimientos, Habilidades y Actitudes son tres dimensiones que la experiencia escolar intenta entregar a sus alumnas y alumnos en forma integrada. Esta integración está presente en los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, que se refieren tanto a conocimientos, habilidades y actitudes, sin forzar relaciones lineales entre éstos, pero sí, poniendo de relieve que determinadas habilidades y actitudes se aprenden más efectivamente en relación a unos sectores y subsectores que a otros.

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