Pero… ¿qué son los valores? Hay muchas definiciones, así como adjetivos que acompañan esta palabra, por ejemplo, dentro de este marco al que nos estamos refiriendo se habla de valor cívico, que es “la entereza del ánimo para cumplir los deberes de la ciudadanía” (Diccionario enciclopédico, Edit. Norma, 1992), también cuestionable en nuestra sociedad. Para algunos los valores son objetivos, no están sujetos a la cultura, al tiempo, a la ciencia ni a otras variables, son externos al hombre, no dependen de él, están de acuerdo a la ley natural, son inmanentes, trascendentes y atemporales. Por otra parte, hay otra postura que plantea que los valores son subjetivos, que dependen de la valoración que cada hombre les dé, de acuerdo a su marco de referencia (cultura, edad, sexo, educación, religión, etc.), que cambian con la historia y el momento circunstancial, incluso hasta con el estado de ánimo.
En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no debe supeditarse a ningún otro valor terreno, dinero, estado o ideología, por ello los valores están presentes en toda sociedad humana.
La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan de ella, pero cada persona se convierte en un promotor de Valores, por la manera en que vive y se conduce. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona.
Los Valores son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.
Se considera "Valor" a aquellas cualidades o características de los objetos, de las acciones o de las instituciones atribuidas y preferidas, seleccionadas o elegidas de manera libre, consciente, que sirven al individuo para orientar sus comportamientos y acciones en la satisfacción de determinadas necesidades.
Por su configuración mental o espiritual, el hombre no vive en un mundo sumergido por cosas materiales, sino en un ambiente de valores, símbolos y señales. Ante esto, es necesaria una exacta comprensión de los valores.
Max Scheler presenta la siguiente escala de valores:
1- De lo agradable y desagradable que corresponde a la naturaleza sensible, en general.
2- Vitales, cuya categoría fundamental son "lo noble" y "lo vulgar". Tienen que ver con la valoración de lo humanamente vital: la juventud, la lozanía, la vitalidad, etc.
3- Espirituales; estos comprenden a: Los valores estéticos (la belleza). Los valores jurídicos (la justicia). Los valores del conocimiento puro (la verdad).
4- Religiosos, que se expresan a través de "lo sacro" y "lo profano". Este valor funda, sostiene a los anteriores por ello es el valor supremo.
Los valores no existen sin el hombre, puesto que con ellos está en disposición de dar significado a la propia existencia. El centro o el "lugar" de los valores es el ser humano concreto que existe con los demás en el mundo para realizar su propia existencia. Las cosas adquieren valor en la medida en que se insertan en este proceso de humanización del hombre.
El autor George Matthew Adams nos expone lo siguiente: “Una de las grandes artes de la vida es aprender la habilidad de apreciar adecuadamente los valores. Todo lo que pensamos, lo que tenemos, lo que se nos ha dado, lo que en cualquier forma toca nuestra conciencia, tiene su propio valor. Estos valores pueden cambiar con el humor, con el tiempo o debido a las circunstancias. No podemos atarnos con seguridad a ningún valor material. Los valores de todas las posesiones materiales cambian continuamente, algunas veces de la noche a la mañana. Nada de esta naturaleza tiene un valor fijo y permanente. Los valores reales son los que se quedan contigo te dan felicidad y enriquecen tu persona. Esos son los valores humanos.” Aquí vemos la verdadera importancia de los valores humanos, puesto que muchos de los conflictos que causan sufrimientos en las personas y que hacen más difícil su convivencia provienen de la falla en la aplicación de estos valores.
En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Hablar de valores humanos significa aceptar al hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no debe supeditarse a ningún otro valor terreno, dinero, estado o ideología, por ello los valores están presentes en toda sociedad humana.
La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan de ella, pero cada persona se convierte en un promotor de Valores, por la manera en que vive y se conduce. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona.
Los Valores son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.
Se considera "Valor" a aquellas cualidades o características de los objetos, de las acciones o de las instituciones atribuidas y preferidas, seleccionadas o elegidas de manera libre, consciente, que sirven al individuo para orientar sus comportamientos y acciones en la satisfacción de determinadas necesidades.
Por su configuración mental o espiritual, el hombre no vive en un mundo sumergido por cosas materiales, sino en un ambiente de valores, símbolos y señales. Ante esto, es necesaria una exacta comprensión de los valores.
Max Scheler presenta la siguiente escala de valores:
1- De lo agradable y desagradable que corresponde a la naturaleza sensible, en general.
2- Vitales, cuya categoría fundamental son "lo noble" y "lo vulgar". Tienen que ver con la valoración de lo humanamente vital: la juventud, la lozanía, la vitalidad, etc.
3- Espirituales; estos comprenden a: Los valores estéticos (la belleza). Los valores jurídicos (la justicia). Los valores del conocimiento puro (la verdad).
4- Religiosos, que se expresan a través de "lo sacro" y "lo profano". Este valor funda, sostiene a los anteriores por ello es el valor supremo.
Los valores no existen sin el hombre, puesto que con ellos está en disposición de dar significado a la propia existencia. El centro o el "lugar" de los valores es el ser humano concreto que existe con los demás en el mundo para realizar su propia existencia. Las cosas adquieren valor en la medida en que se insertan en este proceso de humanización del hombre.
El autor George Matthew Adams nos expone lo siguiente: “Una de las grandes artes de la vida es aprender la habilidad de apreciar adecuadamente los valores. Todo lo que pensamos, lo que tenemos, lo que se nos ha dado, lo que en cualquier forma toca nuestra conciencia, tiene su propio valor. Estos valores pueden cambiar con el humor, con el tiempo o debido a las circunstancias. No podemos atarnos con seguridad a ningún valor material. Los valores de todas las posesiones materiales cambian continuamente, algunas veces de la noche a la mañana. Nada de esta naturaleza tiene un valor fijo y permanente. Los valores reales son los que se quedan contigo te dan felicidad y enriquecen tu persona. Esos son los valores humanos.” Aquí vemos la verdadera importancia de los valores humanos, puesto que muchos de los conflictos que causan sufrimientos en las personas y que hacen más difícil su convivencia provienen de la falla en la aplicación de estos valores.

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