¿CRISIS DE VALORES O RELATIVIZACIÓN DE ÉSTOS?
Desde hace un tiempo venimos escuchando que estamos en una “crisis de valores”, pero pareciera ser que el problema radica más exactamente en la relativización de éstos.
Si observamos lo que ocurre a nuestro alrededor, nos daremos cuenta que algo no anda bien, en todos los ámbitos de nuestra sociedad, porque tenemos temores, desconfianzas, porque las decisiones que tomamos no son las más apropiadas, pero no ponemos atención en todos los estímulos que nos rodean constantemente como las ideologías, las modas, la publicidad, los medios de comunicación, los avances científicos y tecnológicos, etc. que son tremendamente positivos, especialmente estos últimos, pero la pregunta es… ¿estamos preparados para todo esto?.
Si se habla de los valores, probablemente los jóvenes no saben con exactitud de qué se trata o cuáles son, aunque reconocemos que tanto los padres como el colegio o la vida misma se han empeñado en mostrárselos, a pesar de la evidente pérdida del rol formador de la familia y de otros factores que han hecho que esta labor se transforme en un trabajo cada vez más difícil.
Pareciera ser que estamos insertos en un continuo laissez-faire, un dejar hacer que nos lleva a una búsqueda de satisfacciones inmediatas que luego dejarán una sensación de vacío y soledad, corriendo en pos de nuevas situaciones con los mismos resultados. Como ejemplo de esto basta con observar los periódicos o la pantalla de nuestro computador donde se ofrece una variada gama de alternativas de diversión o más bien dicho de búsqueda de placer, de un hedonismo incontrolable al que el ser humano actual está expuesto, como prostitución de ambos sexos, intercambios de parejas, grupos, etc. y nuestros jóvenes y niños reciben también todo este bombardeo de ofertas indecorosas que seguramente, si no han tenido en la familia una formación valórica sólida, más temprano que tarde caerán en este círculo de vacuidad y desintegración moral del que la escuela intenta alejarlos, muchas veces, sin gran éxito.

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